domingo, 24 de junio de 2012

Y bailarle al mundo. Que la tierra se vuelva menuda y que notes que abrazas todo lo que te rodea. (Qué placer y cuánta tierna fantasía). Y que la hierba te cante y que cualquier invertebrado, pequeñito y con alas, añada los coros. Y vivir en un constante bucle de amor. Encandilarte con la lluvia, con el silbido de aquel viejo que canturrea sobre el andén, con las mariposas, con la evolución de los renacuajos, con los buenos gestos o con la fascinación por el blanco y el negro en la piel... ¡Qué sé yo! Y que los enemigos no existan. Y que la armonía sea el deporte oficial de una tierra sin fronteras. Y que viajar sea un requisito imprescindible para la evolución. Y rotar, y trasladarnos y voltear sobre nosotros mismos cien veces antes de caer en la cuenta de que somos muy complejos. Y que no nos tengamos miedo. Y que nos sintamos tan llenos, que morir no nos tenga que dar lástima, y que deseemos que otros como nosotros empiecen una nueva vida aquí. Que los pecados sean sólo tentaciones bien obradas y que el respeto no se infrinja. “El planeta de las cosas bellas”.

martes, 22 de mayo de 2012

Ser mujer es la mejor elección de la naturaleza. Pero ser madre es la mejor oportunidad. Creo que se trata de un don supremo, del mayor placer para nuestro cerebro. Sólo el sexo femenino está preparado para ello. La genética, en un alarde de generosidad y de sabiduría, nos ofreció algún día la receta para crear vida. Y deberíamos de estarle enormemente agradecidas, por mucho que las generaciones corran a través el tiempo. Y agradecida debo de estar yo también contigo. Creo que, en gran medida, nuestra personalidad viene esbozada desde mucho antes de nacer. Nos alimentamos, literal y literariamente, de la raíz más primaria que nos sustenta. Nos forjamos a lo largo de nuestra experiencia vital, pero venimos moldeados desde los nueve meses previos al inicio de nuestra respiración individual. Y creo, incluso, que desde mucho antes también. Somos un producto, una proyección de ideas que alguien canalizó en nosotros. Y yo estoy satisfecha de la proyección que hicisteis conmigo.
Por eso, más allá de que hoy se suponga que es tu día y el del resto de mujeres, quiero devolverte, simbólica y casi ridículamente, el aprendizaje que me has prestado.
Este calendario es sólo una excusa. Tómatelo como una pequeña metáfora. Sé que eres una persona organizada y previsora, y quería regalarte algo útil. Pero sobretodo quería regalarte algo productivo. Te he apuntado las fechas señaladas de cada mes. Pero no las que ya sabes, sino las mundialmente declaradas. Quería que esto te sirviese de ayuda para abrir un poco más tu parámetro de “cosas importantes” y para que pudieses darte cuenta de que detrás de cada número tonto y repetitivo, hay alguien, quién sabe dónde, que lo celebra en honor a la enfermedad que padece, a la pobreza contra la que lucha o en consideración con el sexo al que pertenece.
Sé que tienes hambre de evolución y de avance, y eso me llena. Espero que esto te sirva de algo. Me basta con que reflexiones durante unos minutos.
Me hiciste un favor enorme dándome la vida. Y esa es una deuda que cumpliré con sinceridad y con orgullo.
Felicidades por saber hacerlo bien.